miércoles, 25 de noviembre de 2015

abogado civil

Fue la primera vez desde que conozco a Diego que no sentí celos cuando empezó a hablarme de sus nuevas “amigas”. Según él eran simpatiquísimas y divertidísimas, eran la hostia, pero no sé porqué yo no tenía celos sexuales de ellas. Me parecía incluso bien que tuviesen “amigas” aunque viese esa amistad más falsa que una moneda de dos caras.

Empecé a sentir celos cuando Diego empezó a salir cada noche con ellas y a dedicarme menos tiempo a mí, empecé a sentir celos cuando me di cuenta que el verano se estaba acabando y Diego no había querido quedarse nunca a dormir conmigo porque prefería salir Abogado civilista Barcelona ellas de marcha. Sentía celos cada vez que me decían que iban a cenar, o a tomar sidra o a cualquier sitio.

¿Por qué? Porque conmigo y mis amigas ellos nunca quisieron salir así en plan pandilla; porque siempre que quedábamos para hacer algo enseguida huían despavoridos dejándome a solas con Diego y a Medea con Jochum que era su novio por aquella época y muy amigo de Diego. Porque parece ser que ellos nunca nos aceptaron en su puto grupo y aunque ahora ya no quiera pertenecer a él hubo un tiempo en que lo deseé con todas mis enlace.

Desde esa me quedó un trauma con el grupo en general y un rencor hacia Diego en particular. Da igual los años que hayan pasado y la de circunstancias que hayan cambiado; da igual que ahora ya nadie huya cuando nos encontremos y que incluso alguna vez propusieran ellos algo. Me da todo igual porque cada vez que hacen algo con alguien en plan pandilla vuelvo a sentirme exactamente igual que hace cinco años cuando lloraba desconsolada tras cada negativa a salir en grupo o tras cada huida precipitada. Me hicieron daño y no me da la gana perdonar y olvidar aunque la única perjudicada sea yo. Bueno y Diego.

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