miércoles, 14 de octubre de 2015

Recetas perder peso

Vino después Belén Eseban con su hija diciendo, para llamar la atención, que fijate, pues yo tengo frío, así que le arreé un caldito de rodilla de alcalde y una tapita de albóndigas fabricadas con el material que extraje de entre los dedos del alcalde. Como estaba sólo pendiente de que los señores piriodistas vieran lo chacha (perdón, lo guay) que es y lo bien que se lo monta como madre, se lo zampó todo sin protestar. La niña me daba pena. Pero bueno, un día de antropofagia no le hará más mal del que su madre le hace todos los días de su vida. Pobre niña, de verdad.

Lo peor eraRecetas perder peso el olor.


(así no se vive bien)
Os lo juro, Belén Recetas perder peso huele fatal. ¿Sabéis cuando una bayeta no se enjuaga demasiado bien? Pues una cosa muy, muy parecida. Como el agua de fregar después de una semana (acto fallido: no debería confesar que, a veces, no cambio el agua de fregar en una semana). Entre ese olor, el olor a pies y a sobaco mal refrigerado que despedían algunos paparazzi y el olor de las chuletas de pantorrilla de alcalde, aquello era bastante insufrible.

(don’t think twice, it’s alright, por peter, paul and enlace)
Vino Robert de Niro, un amigo mío de toda la vida que dice que quiere ser actor, a hacerse unas fotos a mi lado (es un lince, el tío, para buscar titulares) y le di unos filetes de muslo de alcalde que me escupió a la cara: no le gustaba nada la pimienta que había echado para disimular el sabor. Así que le di unos sin condimentar y los encontró deliciosos. Este tío, de verdad, lo lleva en la sangre: o es tonto o es actor, valga la redundancia.

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