lunes, 26 de octubre de 2015

Hackear facebook

El otro día vino a verme a Valdemorillo. Antes de la sentencia, que conste. Estaba triste. Me dijo que sabía que no iba a pasarle nada, que no le condenaban ni de Hackear facebook. “No me va a pasar nada, no me condenan ni de coña” fueron sus palabras textuales.

Me dio pena. Se parecía a Lupita mucho más que el día que le confundí. Pero parecía una Lupita enferma: pálida, flacucha, frágil. Y además, tenía esa expresión de persona ida. Parecía un cretino en horas bajas. Era un cretino en horas bajas.
Mi amigo Eddy Rommel me ha enviado este texto en un e-mail de esos de distribución masiva. Como no tengo tiempo para postear hoy (y ya va siendo hora de colgar algo, que estoy hecho un vago) expongo en plaza pública esta cosa que tiene mogollón de gracia y que refleja exactamente mi punto de vista. Es triste que las cosas tomen esta deriva y mi madre resucitaría si me viera defendiendo esta postura: con lo que tú peleaste, mami, inútilmente, porque fuera a misa...

¿Debemos permitir a los católicos casarse entre enlace?

Estoy completamente a favor de permitir el matrimonio entre católicos. Me parece una injusticia y un error tratar de impedírselo.

El catolicismo no es una enfermedad. Los católicos, pese a que a muchos no les gusten o les parezcan extraños, son personas normales y deben poseer los mismos derechos que los demás, como si fueran, por ejemplo, informáticos u homosexuales.

Soy consciente de que muchos comportamientos y rasgos de carácter de las personas católicas, como su actitud casi enfermiza hacia el sexo, pueden parecernos extraños a los demás. Sé que incluso, a veces, podrían esgrimirse argumentos de salubridad pública, como su peligroso y deliberado rechazo a los preservativos. Sé también que muchas de sus costumbres, como la exhibición pública de imágenes de torturados, pueden incomodar a algunos.

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